EMPRESA

HISTORIA

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Romeo Sozzi con i tre figli, autore di una raffinata “couture-furniture”, pilota il design di Promemoria.

PROMEMORIA, EL TALLER DE LA BELLEZA

Amor por el detalle. Pasión. Creatividad. Promemoria tiene raíces antiguas. Una aventura que empieza en el siglo XIX en un pueblo del lago de Como, donde la familia Sozzi dirige un taller que restaura y repara los carruajes de la aristocracia local. Una actividad especializada. Elitista. Y es aquí, entre el aroma de las maderas y los mordientes, que toma forma a lo largo de cuatro generaciones la sabiduría artesanal que se condensará, a finales de los años ochenta, en Promemoria: un universo de alta ebanistería proyectado por Romeo Sozzi. Crece en el tiempo una realidad productiva poliédrica que reúne todas las fases de la elaboración, desde la búsqueda de los materiales al estudio de los acabados, y hoy es indiscutiblemente puntera entre las excelencias de la decoración, en simbiosis con lo mejor de la artesanía italiana y europea. El mundo Promemoria pone a disposición fuertes valores culturales a un público exigente y educado para apreciar la historia de las cosas más allá de su intrínseca calidad.
Como las piezas de alta costura, los sofás, los armarios con tejidos, las sillas, las mesas Promemoria son objetos para ser mirados pero también para ser acariciados, olidos y incluso escuchados mientras suenan en su sinfonía de maderas, cristales y metales trabajados. Cada pieza se realiza a mano. A menudo a medida y en edición limitada. Y siempre con un severo control que certifica el nivel de excelencia.

La atención por el detalle se conjuga con el uso de materiales exclusivos. Esencias leñosas nacionales o exóticas, desde el ciprés toscano al árbol de sucupira o al ébano macasar: seguidos atentamente, madurados, elaborados hasta emocionar completamente. Pátinas, impresiones táctiles y olfativas se funden en una sintaxis de esfumaturas irrepetibles. Y además están los colores, vibraciones de secretos sortílegos, veladuras y alquimias casi táctiles, además de visivas. En grado de transmitir perfumes. ¿Y los tejidos? Seda, lino, cashmere... la farándula de las fibras nobles se reinterpreta puntualmente. Un microcosmos a parte: el de los metales aristocráticos, desde el bronce a la plata pasando por el cobre. A los que a menudo se unen los cristales de Murano o las porcelanas made in Italy para transformarse en manillas, pantallas, finísimos servicios de mesa.

Si en el cuartel general de Valmadrera se palpa el espíritu singular que Romeo Sozzi ha sabido infundir en la empresa, se percibe del mismo modo la presencia de la nueva generación que desde hace ya algún tiempo se ocupa de las diversas fases de la producción. Los hijos son tres, Stefano (elección de las maderas, construcción), Davide (arquitecto, o lo que es lo mismo, proyecto) y Paolo (búsqueda y dirección) que al permanecer al lado de su padre han asumido poco a poco mayores responsabilidades y que hoy se preparan, más que a pasar el testigo, a compartir una realidad productiva cada vez más compleja. Sin contar con la expansión internacional de la firma que cuenta con su histórico showroom en Milán y está presente con lugares propios exclusivos en las mayores ciudades del mundo: París, Londres, Moscú y Nueva York.